Pueblos, arte y tradiciones en Urdaibai

Elantxobe

Playa de Laga

Laga con la isla de Izaro al fondo

Caserío

Casa-torre

Puente medieval

Arteaga

Bosque de Oma

La villa de Gernika (en la imagen, vista de la Casa de Juntas) es el centro de Urdaibai, pero sólo uno de los muchos lugares interesantes que componen la comarca.

LLegando desde Lekeitio, importante puerto pesquero, y en dirección a Gernika, nos encontraremos con las pintorescas poblaciones de Ea y Elantxobe. Asomadas al Cantábrico, Elantxobe parece caer al mar con sus casas agarradas a los acantilados que cobijan su pequeño puerto. Ea tiene una playa pequeña e íntima al final del arroyo que atraviesa la población. Y muy cerca, la playa de Laga, abierat al mar, sin casas, sin pueblos, en plena naturaleza y es tal vez la más hermosa de toda la costa de Bizkaia.

Acercándonos ya a Arteaga, nos asomamos por fin a la ría de Urdaibai en las playas de laida, extensa línea de arena que en verano es lugar preferido para los amantes del sol y los baños de mar. En Arteaga no pasa desapercibida la torre del mismo nombre. Fue un antiguo solar que la emperatriz Eugenia de Montijo transformó en palacete a principios del siglo pasado.

Llegaremos entonces a Kortezubi. Allí, la cueva de Santimamiñe es testimonio del arte de los primeros pobladores de la zona. Pinturas rupestres con bisontes y caballos e interesantes formaciones geológicas son el contrapunto al inmediato bosque encantado de Oma, un juego de líneas, curvas y colores con los árboles del bosque. Todo dentro de un encantador valle (en la imagen) de prados verdes, bosques de encinas y viejos caseríos, imagen viva del campo vasco

Ya en Gernika es visita obligada su Casa de Juntas, centenario símbolo de las instituciones vascas reunidas bajo el árbol. Instituciones tan centanarias como las numerosas casas-torre que desde la Edad Media vigilan toda la comarca y que encontraremos diseminadas en todos estos pueblos. Pero, volviendo a Gernika, también la modernidad tiene su lugar en las esculturas de Txillida y Moore (en la imagen), junto a la Casa de Juntas.

La vida cotidiana, siempre animada en esta localidad, se hace especialmente atrectiva en el mercado semanal y más en el extraordinario que anuncia la llegada del invierno. Es entonces cuando los agricultores de la zona muestran sus mejores productos y ganados rodeados del ambiente festivo que crean la música, danza y deporte tradicional.

El frontón de Gernika es, de hecho, uno de los más importantes lugares de la pelota vasca. Allí se celebran regularmente competiciones entre las figuras más destacadas. La pelota tiene varias modalidades: a mano, pala, trinkete y, tal vez la más espectacular, la conocida cesta punta. Sin embrago, hay otros deportes tradicionales del campo vasco que aquí pueden disfrutarse. Todos están ligados, de alguna manera, a las labores agrícolas o ganaderas del caserío y así se ha dicho muchas veces que el pueblo vasco transformó el trabajo en deporte. Buena prueba de ello son los aizkolari (corte de troncos con hacha), los arrijasotzaile (levantadores de piedra), las idi-probak (arrastre de piedra) o la soka-tira.

Dejamos ya atrás Gernika y llegamos a Mundaka, población famosa por sus olas, favoritas de grupos de surfistas. Desde Mundaka se ve la isla de Izaro y ya el bravo Cantábrico libre de las tranquilas aguas del Urdaibai. Bermeo (en la imagen) cierra el entorno de la ría. El más importante pueblo pesquero de la zona ofrece el tipismo de su Puerto Viejo, el Museo del Pescador e interesantes monumentos que deben visitarse y luego reponer fuerzas en los bares y restaurantes que ofrecen deliciosos pescados a la brasa.

 

 


Valores naturales
Pueblos y tradiciones
Bilbao y el Guggenheim

Imágenes: